Extrañaba escribir ya pero, estaba en un momento de encontrar la tranquilidad conmigo misma y con el exterior, no es algo fácil de hacer pero se puede y cuando se llega a ello, pues, es lo mejor.
Saber que estás tranquilo/a contigo y el exterior, te ayuda mucho en salud mental y física. A apreciar las cosas sencillas, disfrutar del tiempo y ser más amable, simples cosas que olvidamos cuando los problemas sobre pasan esa línea que ya se vuelve demasiado personal al punto de tratar mal a todos.
Todos tenemos problemas de cualquier tipo y debemos aprender a separar los problemas de la amabilidad con los demás. Si bien se sabe, hay algunos que parecen imposibles de solucionar pero, todos se resuelven, todos! No permitas que se apodere de ti ni de tu humor, no te ahogues en un vaso de agua.
Cuando tengas uno, sea grave o no, grande o pequeño, recuerda:
1. Respirar profundo y calmarte.
2. Plantearte el problema y sus posibles soluciones, sino encuentras, cuéntaselo a alguien mas, a veces las personas que están fuera de el problema ven las cosas mas claras.
3. Que no influya en tu día a día
4. Aplica la solución y listo.
Estresarnos no es bueno para la salud, quierete y cuídate!
Estar relajado no significa que los problemas se han ido para siempre, no, siguen estando pero, con esa tranquilidad sabrás enfrentarlos y solucionarlos más rápido.
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